miércoles, 12 de noviembre de 2008

4. BUSCANDO EL CAMINO

Podía haber tomado un atajo, me habría ahorrado tanto sufrimiento, pero tampoco habría conocido el amor verdadero, ese que te hace querer llegar al fin con todas sus consecuencias y luego que llegaste deseas ir mas allá; mamá era muy práctica, me dijo: igual te casarás algún día y de seguro buscarás un buen hombre que te dé seguridad emocional y económica; ella era fan de mi mejor amigo, el sabía halagar a mujeres de toda edad y a ella la tenía ganada hace mucho rato, no estoy enamorada de el -le dije- sin tomarme la molestia de preocuparme, yo ya había decidido ignorar su propuesta de matrimonio, pero ella tenía siempre un argumento a favor de él; hablamos mucho, fué la unica vez que discutí con ella acerca de el amor y el matrimonio, la discusión terminó cuando le dije que no me iba a casar porque el matrimonio me parecia muy dificil estando enamorada y que sin estarlo debía ser un infierno, ella decidió que había perdido la batalla al tratar de emocionarme e ilusionarme y solo añadió: bien, me rindo, como dicen por ahí tu lo que andas buscando es -sarna para rascarte-
Me causó gracia, ¡ESO, si, creo que eso es lo que busco, pero tiene otro nombre a parte de sarna ¡AMOR. Terminamos riendo a carcajadas.
Cerca de la graduación nos agarró la depresión a todos los del grupo, estabamos tan acostumbrados a estar juntos, siempre riendo de todo y haciendo bromas, durante las clases, despues a la salida a la 1:00 cuando era regla que nadie se vaya hasta despues de las 3:00; nuestro sitio de reunión era la dulceria de la esquina, ahí llegaban grupos de otros cursos y otros colegios y a veces nos mezclabamos, estaba cerca la navidad y yo había llevado los regalos para mis amigos, y fúe entonces que le dije que no me podía casar, que era una locura porque ni siquiera eramos novios, reconocí que estaba triste porque nos ibamos a separar aunque no quisieramos y que las cosas no serian iguales jamás, solo dos del grupo iban a seguir la misma carrera en la universidad, los demás teniamos intereses muy diversos, especialmente nosotros: el quería ser Auditor y yo Productora de televisión. Aquel día en el ambiente se respiraban aires de cambio y de nostalgia, y a pesar de mi tristeza me sentía ansiosa por vivir intensamente cosas nuevas, los amores de la adolescencia fueron intensos pero cortos y vacíos, ahora lo podía ver claramente desde afuera: momentos ardientes que se apagaron pronto para nunca mas volverse a encender, de tantos amores solo uno quedó en mi mente y fué basicamente porque él murió en un accidente con solo 27 años y pasó a ser un lindo ángel, nada más valió la pena recordar.
Luego de algunos meses, estando ya en la universidad empezamos a acostumbrarnos a no estar juntos y a a buscarnos menos, todos nos adaptamos a nuevos grupos -por así decirlo- porque yo descubrí que era una perfecta agua fiestas, ya sin la presión de mis amigos y saliendo de la adolescencia me negaba a seguir a los demás a las farras y a la -vida loca- y prefería quedarme en la casa estudiando, leyendo o viendo una buena película, pasarón muchos meses de tranquilidad en mi vida como presagio de el terremoto que se acercaba, al segundo semestre llegó un director de carrera desde Cuba, tenía mas del doble de mi edad, 45 para ser exactos, era un hombre interesantísimo, de mundo, que parecía que arrasaba con todo por donde pasaba, yo pude sentir su mirada clavarse en mí la primera vez que nos vimos, empezó quitándome uno de mis zapatos de tacón rojo durante una clase para hacer una demostración de publicidad, dejando mi pié desnudo ante el asombro de todos, los siguiente dias desnudó hasta mi alma.