domingo, 5 de diciembre de 2010

8. CUBA LIBRE

No pensé enamorarme de él, pero nunca me arrepentí de haberlo hecho; cuando aquella noche en medio de la clase yo bamboleaba mi zapato de tacón rojo y el hablaba de marketing y publicidad yo estaba pensando en otra cosa y, quizás él lo notó, era mi profesor de la universidad, un cubano talentoso y atractivo pero bastante mayor que yo, tenía 45 años y yo 20, era muy alto con una calva tipo Sean Connery y de hecho bastante parecido a este actor, mas por mi aspecto de niña que por el suyo yo no solo parecía su hija, hasta podía haber pasado por su nieta; esa noche tomó el zapato de mi pie sin darme tiempo a reaccionar y me dejo helada : -que tenemos aqui? ,... un zapato de tacón rojo, ¿que nos sugiere una imagen como esta en un comercial ? - preguntó a mis compañeros mientras se paseaba con el zapato por el aula levantándolo como un trofeo: -sensualidad, coqueteria, - se respondía a si mismo - ¿alguna otra cosa? - volvió a preguntar, mientras yo me acomodaba lo mas recta posible en la silla haciendo notar mi incomodidad, nadie respondió porque estaban sorprendidos igual que yo, - bueno, ese impacto quiero que produzcan cuando hagan su primer comercial y devolvió el zapato a mi pie, notó que no me agradó su atrevimiento y al terminar la clase me llamó y me pidió disculpas si me había incomodado, yo solo lo mire fijo y con una ligera sonrisa me despedí diciendo -buenas noches- ,tuve la impresión que esa noche y las siguientes buscaba impresionarme con algo que llamara mi atención, mas allá de la que debía prestarle por ser él mi profesor y yo una buena alumna , hablaba a veces de Cuba y su vida en aquel país, de los lugares donde había viajado, cuando dijo que conocía a Silvio Rodriguez yo me sentí impactada y trate de indagar todo lo que él sabia de mi cantautor favorito, el clavó sus brillantes ojos verdes sobre mi, y luego de esto no volvió a quitármelos de encima, cuando fuimos a la fiesta de integración del primer año, en la casa de un compañero, el llevó su guitarra y nos dedicamos toda la noche a cantar música de Silvio mientras tomábamos cerveza en el balcón con un par de alumnos a los que  también les gustaba un poco la trova,  mientras dentro de la casa todos bailaban salsa, luego de un rato los chicos que nos acompañaban entraron a bailar como los demás y nosotros mientras conversábamos decidimos indagar hacia donde llevaba esa escalera teatral y misteriosa en forma de círculos que había a un lado del balcón, entre risas porque por lo mareados que estábamos casi nos caemos de ese laberinto de peldaños llegamos a una terraza iluminada por la luna y cientos de estrellas y llena de sabanas blancas moviéndose lentamente al viento, avanzamos jugando entre ellas hasta que llegamos a un pequeño cuarto sin puertas donde solo había una cama, por un momento pensé que estaba soñando, todo parecía irreal, por las ventanas entraba la luz de la luna y yo me senté en la cama bajo su luz -voy a tomar un baño de luna, me gusta tomar baños de sol - dije emocionada - me dejan calentita y sonrosada pero nunca me he dado un baño de rayos de luna, ¿será que me dejan mas blanca? - no- respondió el arrodillándose en el suelo frente a mi, -te dejan mas hermosa- y me beso en los labios con una pasión desconocida para mi en ese entonces, esa noche nos amamos sin pensar que esa locura nos costaría mucho mas que el alma.