lunes, 9 de febrero de 2009

7.ANGEL POR SIEMPRE (FINAL)

Fueron semanas mágicas en que me sentía como una princesa, o como una niña engreída, le mostré lo mas lindo de la ciudad y él me mostraba algo de su mundo militar en el cual todo me parecía absurdo pero que él adoraba, disfrutaba levantarse a las 5 de la mañana a ejercitarse por mas de una hora, pero bueno, eso al menos tenía su recompensa porque su cuerpo era lindo, no tenía problema en obedecer sin cuestionar y me decía que los superiores deben darle el visto bueno hasta a las mujeres con las que quieran casarse, la verdad no se si esto era cierto o lo decía para provocarme porque sabía que me encantaba discutir, analizar todo y refutar, especialmente aquello con lo que no estaba de acuerdo, a él lo divertía mi indignación; me pedía que seamos discretos cuando estuviésemos en el campamento porque, por obvias razones los instructores no podían relacionarse con las estudiantes ,y a mi me pareció razonable, solo personas muy cercanas a mí sabían de nuestra relación.
Me fui acostumbrando poco a poco a él, cuando tenía que volver a su ciudad natal me ponía muy triste y luego de algunos días regresaba trayéndome dulces típicos de la región donde vivía, siempre que me daba algo lo hacía con mucha ceremonia y con besitos tiernos me decía"para mi niña engreída" en los meses que estuvimos juntos solo se enojó conmigo dos veces, la primera cuando le pedí que me enseñe a disparar y que me consiga un arma y él me dijo asombrado que yo estaba bien loca, pero yo le dije que eso me parecía muy normal porque mi mamá siempre andaba armada y me dijo levantando la voz -¡pues tu mamá también está loca!
y la siguente vez fué cuando le dije que me preste su traje de camuflaje para disfrazarme en halloween y él me miró con rabia y me dijo muy altivo: mi uniforme no es un disfraz.
La última noche que pasamos juntos fué magica, llovía muy fuerte con rayos y truenos, hacía tanto ruido la tormenta que no nos hacía falta hablar bajito como siempre para que sus superiores no me sorprendan en su habitación, el había comprado mis caramelos favoritos y mientras yo los saboreaba el me miraba disfrutando mi satisfacción, le quité la envoltura a uno y se lo acerqué a la boca
-¿Quieres uno?-
-Te quiero a tí-
-Este caramelo es mas dulce y rico-
-No estoy de acuerdo- me contestó mientras me abrazaba y me besaba con pasión explosiva, nos amamos varias veces y al acercarse la medianoche cuando él sabía que tenía que irme me miró con ojos llorosos y me dijo:
-Te juro que quiero quedarme contigo-
-¿De que hablas?, estas conmigo- le dije mirándolo a los ojos y acariciando su rostro
-Y te vas a quedar conmigo- dije  con tono como de sentencia, y le sonreí para ver si lo animaba;
en aquel momento no me era posible entender el significado de sus palabras por mucho que lo hubiese pensado, él me besó y sonrió mas tranquilo abrazandome fuerte contra su pecho, su piel, que siempre olía delicioso, tenía un aroma especial esa noche, como de algo dulce mezclado con rosas, me despedí, al día siguiente él tenía un vuelo en helicóptero sobre unas plantaciones, el helicóptero se enredó en unos cables y él y su acompañante murieron en el acto.
Luego de su muerte recordé  las palabras que me había dicho y pensé que él presentía su muerte y no quería marcharse, pero luego de algunos días me enteré casi por casualidad que él tenía en su ciudad una novia con la que estaba a punto de casarse, entonces entendí el significado real de aquella frase, pero nada cambió, ni lo odié, ni dejé de sentir tristeza por su muerte, ya él estaba por encima de esas cosas mundanas, dejé que el dolor siga su etapa natural y él se convirtió para siempre en mi ángel.

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